EL LUGAR DE LA MUJER EN EL TANGO.
Por Lidia Ferrari
(versión en español)
 

¿El tango es macho? Interrogar esta frase que forma parte de los versos clásicos de nuestro tango (1), NO es para cuestionar la virilidad del tango sino para pensar el lugar de la mujer. El lugar que ha ocupado en el tango desde los orígenes merece todo nuestro interés porque allí se reflejan prejuicios, valores e ideologías de una época. .

En especial, en este trabajo, me interesa relacionar una forma de considerar a la mujer en las letras de tango con el lugar que ocupa o que parece ocupar en la danza.

¿Dónde y cómo está la mujer en el tango? Por supuesto que no podremos encontrar un solo modo, sino múltiples formas de ver, ubicar y valorar a la mujer. Nos dedicaremos a algunos aspectos, no a otros. Por un lado están las letras de los tangos. Tomaremos en particular las de alrededor de la década del veinte. Esas letras han sido escritas en su mayoria por hombres y reflejan prejuicios machistas y los valores de la época. Si uno las lee con detenimiento podría llegar a la conclusión de que a la mujer no le iba nada bien.

En los personajes de la "milonguita", la "piba deslumbrada por las luces del centro", la "costurerita que dio el mal paso" se muestra una valoración negativa por lo que han hecho. Son mujeres que se han ido del barrio y llegan a la vida "fácil", al cabaret, al centro y todos sus peligros. Esto se caracteriza así: Dieron un "mal" paso.

En general se les asigna un rol pasivo, porque han sufrido las inclemencias de un mal hombre: "Los hombres te han hecho mal", "la limousine de un bacan la remolcó", "el quebranto de tu perdición", "otras cayeron igual", "juguete de ocasión". Los más generosos las previenen de los peligros de ser conducidas por esos hombres sin escrúpulos: En el "atenti, pebeta", Celedonio Flores, les advierte cómo deben cuidarse: "abajate la pollera por donde nace el tobillo" (2).

Cae arrastrada por la tentación del baile, por las luces del centro, por el dinero de un bacán. No ha decidido su destino. Y para colmo de males siempre la llevan por el mal camino. Pero nos preguntamos: ¿Les habrá ido tan mal? ¿Quién afirma que se trataban de "malos" pasos?.¿Alguien sabe si la "milonguita", la "pelandruna abacanada", la "flor de fango" se arrepintieron o renegaron del paso que dieron? (3). Por otro lado está el baile del tango, con su perfil de danza sensual y exótica (4), vulgarmente caracterizado como un baile machista. Como efectivamente para bailar el tango el hombre "conduce o marca" y la mujer "sigue o se deja llevar", están quienes desde un análisis crítico observan que se trata de un baile machista, porque existen, dicen, un dominador: el hombre y una dominada: la mujer. Creo que se trata de una afirmación esquemática y simple. Esta forma de ver a las mujeres ocupando un rol pasivo ya puede leerse en algunas letras de tango. Ellas han sufrido los embates del hombre que casi siempre las conducen por el mal camino. Pero esta forma de considerarlas proviene de determinada imagen de la mujer.

Es por eso que intento hacer una correlación entre esta imagen de esas "minas de otros tiempos" con el lugar de la mujer en el baile de tango, porque creo que en ambos casos se trata de una imagen que, como tal, puede no corresponderse a los hechos.

Si bien no contamos con "la costurerita que dio el mal paso" para que nos diga si efectivamente para ella fue un mal paso el que dio, contamos con el baile del tango y, analizándolo exhaustivamente, podremos considerar si se trata o no de un baile machista. Para llegar a lo que quiero decir comenzaré enunciando algunas ideas básicas sobre el tango danza sobre las cuales se asienta el análisis posterior.

El tango es una danza muy compleja, que más allá de sus oscuros orígenes, estudiados e investigados, ya encontró un lugar y una estructura con toda su especificidad. Esta danza es compleja porque intenta que dos bailarines "abrazados" realicen figuras, pausas, movimientos, "cortes y quebradas" dentro de una coreografía que los incluye a ambos. No se sueltan en ningún momento, persisten en su abrazo y se improvisa permanentemente. Esta danza sería simple si ambos no estuvieran abrazados, y esas figuras, pasos se realizaran como en otras danzas donde existe una coreografía diferente para el hombre y la mujer, pero alejados uno del otro. Pienso en el pericón, en la chacarera,(5) etc. Otra forma de simplificar esta danza, mientras se conserva el abrazo, sería que no bailaran de forma diferente, sino que realizaran movimientos simétricos, iguales, en espejo. Pero no, el tango es tango justamente porque se trata de dos personas que abrazadas realizan figuras y movimientos muy diferentes y que deben complementarse para realizar una sola danza en la cual se improvisa todo el tiempo.

Como dice Carlos Vega (6) : "El tango argentino realiza el milagro de insertar la figura en el enlace"... "Este es el secreto de su éxito; ésta es la principal innovación que ofrece al mundo". En este sentido, hombre y mujer, con dos roles, técnicas y posiciones diferentes se hallan homogeneizados, emparejados en esto de contribuir a producir algo por fuera de los dos: Bailar un tango. Es obvio que, para poder hacerlo, deberán complementarse, deberán cooperar, deberán acordar porque si no, no podrían bailar. Si compiten, si no colaboran el uno con el otro, es imposible que bailen, o al menos, que bailen bien.

¿Y cómo se logra ese acuerdo, esa cooperación, cuando no hay coreografías prefijadas como en otras danzas, cuando no está establecido lo que hay que hacer?

Observándolo de este modo no puede dejar de sorprendernos el hecho de que que se pueda bailar el tango, que se pueda lograr ese objetivo.¿Cómo, sería la pregunta, una pareja logra el objetivo de bailar un tango?

En primer lugar debe haber algún acuerdo básico, algo que haga que puedan coincidir en la danza, cuando todo hace pensar que lo más difícil de lograr sería eso, la coincidencia. Una de las fórmulas es que alguien conduzca, que alguien lleve adelante la dirección de la danza, y que el otro se acople, acuerde y decida dejarse guiar. Debería producirnos asombro el hecho de que dos seres tan diferentes como un hombre y una mujer, que muchas veces ni se conocen, puedan bailar abrazados al ritmo de la música, creando y recreando una bella danza. Hay algo maravilloso en eso que ocurre. La maravilla de dos seres que han logrado ponerse de acuerdo en algo tan difícil de lograr.

Como Alicia Dujovne Ortiz (7) observa, el tango "es un monstruo de dos cabezas...una bestia de cuatro patas, lánguida o vivaz, que vive lo que dura una canción y muere, asesinada, por el último compás." En otra versión del monstruo que se produce bailando tango, Marta Savigliano (8) dice: "Desde su concepción el tango siempre ha jugado con la rivalidad en busca de la identificación; una rivalidad específica, antagonizando a sus potenciales usurpadores. De esta sólida tensión, pero pretendiendo ser un acto fortuito, nace un monstruo descabezado, con un torso y cuatro patas. Se mueve rítmicamente, sin un indicio del grotesco, siguiendo los compases desparejos del destino ... Baila absorto, enajenado".

Dos personas, hombre y mujer, acordando en una danza, abrazados, casi maniatados y bailando e intentando coincidir en sus sensibilidades. Casi mágico. Creo que no hay otro modo de que ello funcione, de que ello acontezca, sin que haya un acuerdo profundo entre ambos. Y este acuerdo comienza con la aceptación de la regla de que el hombre conduce y propone. Pero, ¿por qué se ve en esto subordinación, sometimiento, pasividad del lado de la mujer? Cada uno realiza algo diferente. Y en ello va el rol de cada uno (9). En el tango se expresa claramente esa diferencia de lugares y la coordinación y la cooperación entre ambos, sin perder ese estatuto: su diferencia.

Dejarse llevar por el hombre no es subordinarse o ser dominada o sometida por él, sino aceptar su conducción para poder bailar.

Por eso considero que el tango, en su estructura, en la forma en que se baila, no es machista. En segundo lugar, para lograr ese acuerdo, los dos: hombre y mujer, deben subordinarse a las reglas del juego necesarias para bailar un tango. Ambos tienen que someterse a ellas para que lo que bailen sea un tango y no una rumba. Se trata de tres términos: La mujer, el hombre y el tango. Ambos se necesitan, y ambos necesitan someterse a las reglas del juego.

De hecho, en la historia sobre los orígenes se habla de la pareja de dos hombres bailando tangos. Más allá de que en la práctica lo hicieran cotidianamente para bailar o para transmitir sus conocimientos creo que es muy interesante la imagen de dos hombres bailando tangos, cosa que hoy también ocurre, pues un hombre enseña a otro hombre cómo bailar y marcar como hombre haciéndolo bailar como mujer. Ejemplar situación para mostrar lo que quiero decir: la función hombre está en estricta dependencia de la función mujer y viceversa.

Esto es contrario a una posición machista. El machista no podría jamás considerar que lo que hace está en función de lo que hace la mujer y viceversa. Y me parece ejemplar también porque como en muchos juegos, de ajedrez, por ejemplo, hay movimientos de piezas que cumplen determinada función, y todas son necesarias para la realización de qué? del juego.

Aquí lo que importa es bailar tango y disfrutar con ello, cada uno deberá tratar de ocupar su lugar y de contribuir a ello.

Por supuesto que estamos entonces privilegiando la estructura de la danza en este análisis, y no las pasiones y emociones que circulan en ella. Según el eje de nuestro privilegio será la consideración que podemos hacer.
Si ponemos nuestro acento en el eje estructural de la danza podremos citar a Carlos Vega (10) refiriéndose a los orígenes del tango: "Nada de lujuria en el abrazo; fueron los críticos del abrazo quienes introdujeron su lujuria en el tango. Los danzantes tenían muchas otras cosas de qué preocuparse. Se bailaba por la honda fruición de bailar..."

Si ponemos el acento en las pasiones que circulan en el tango podremos citar a Jorge Luis Borges(11) que desacredita precisamente a Carlos Vega acerca de sus hipótesis sobre los orígenes del tango. Reafirma que todos los investigadores concuerdan "en un hecho esencial: el origen del tango en los lupanares"..., y desacuerda en el hecho de que el tango surgiera en los conventillos. Dice Borges: ..."Muchos años requirió el Barrio Norte para imponer el tango -ya adecentado por París, es verdad- a los conventillos, y no sé si del todo lo ha conseguido. Antes era una orgiástica diablura, hoy es una manera de caminar."... De cualquier modo, privilegiando el eje de la danza del tango, podemos ver que, aún hoy, cualquiera que quiera aprender a bailar el tango, y en especial el hombre quien tiene a su cargo la parte más complicada: figuras, pasos, marcar, etc., necesita cierto tiempo hasta que pueda encontrar otra cosa en el abrazo con la mujer que no sea tratar de poder bailar con ella. Si el único interés fuera la seducción, la pasión, el abrazo, la sensualidad, no haría falta tomarse el trabajo de poder llegar a bailar bien un tango.

 Mostré brevemente este modo de pensar el tango-danza para poder situar aquello que me interesa: la mujer y el tango.

Está claro de que una de las claves de la posición de la mujer para bailar tango es dejarse llevar. Esto que, obviamente, es uno de los requisitos del rol femenino, dejarse llevar por la conducción del hombre, no significa, como muchas veces se considera, ocupar la posición de sometida, de pasiva. Dejarse llevar por el hombre no es "subordinarse" a él, sino aceptar la conducción necesaria para poder bailar el tango. Como decía anteriormente, ambos tienen que someterse a unas cuantas reglas para bailar tango y no una rumba.

Un hombre solo no puede bailar el tango y una mujer sola tampoco. Pero en el hecho de que el hombre sea el que conduce se asientan prejuicios e ideologías. Así como en las letras se ubica a la mujer en determinado lugar y se la ve llevada, perdida por el hombre, también con respecto al baile se percibe el hecho de la conducción masculina como una posición de sometimiento o de dominación sobre la mujer. Es por eso que se hace necesario en la enseñanza del tango, mostrar a las mujeres cuando están aprendiendo, que el hecho de que deban aprender a dejarse llevar no significa que deban dejarse llevar a cualquier lado. Es lo primero en cuanto al lugar de la mujer. Porque es lo que más cuesta en el proceso de aprendizaje.

Primero, porque para muchas es bastante difícil aceptar la consigna de dejarse llevar, porque ellas también suelen ver esto desde el prejuicio de sentirse sometidas o subordinadas.

Segundo, más difícil aún, llegar a poder discriminar cuándo deben dejarse llevar y cuándo no. Esto, sobre lo cual se trabaja continuamente en los comienzos del proceso de aprendizaje es la clave para que la mujer aprenda a bailar el tango y pueda disfrutar con ello. En esto reside la importancia de poder tener un buen equilibrio, saber mover sus pies, saber seguir al hombre, es decir, activamente protagonizar la danza.

Creo que en el tango, ninguno de los dos: hombre o mujer, puede bailar bien si no tiene una cierta seguridad con su cuerpo y con su equilibrio, una postura firme y consistente sin perder su sensibilidad y una ligera tensión que les permita entregarse a la pasión del baile. Los "flanes", es decir, las personas frágiles e inseguras tienen dificultad para bailar así como los excesivamente rígidos. Una mujer que se deje llevar de cualquier modo, como una hoja por el viento, que no ofrezca una leve tensión a la marca, es decir que no ponga en juego su modo de bailar, lo más probable es que no pueda disfrutar del baile y que se torne en una dificultad en el baile para el hombre. El Dejarse llevar es activo, es poner la propia sensibilidad al servicio de que salga bien el tango que queremos bailar, de disfrutarlo y de acompañar al hombre en aquello que quiere hacer. Bailando tango hay un hombre y una mujer donde lo que hace uno esta en relación con lo que hace el otro.

Cuando el hombre marca a una mujer ésta ya le marcó a él su posición en la danza, su peso, su liviandad, sus movimientos rápidos o dificultosos. Las características o disposición de la mujer condiciona a la marca del hombre, porque no se tratan de acciones independientes sino que una está en relación con la del otro. Y en la forma que cada mujer tenga de dejarse llevar pondrá su impronta al caballero o a quien la conduzca. Obviamente, en el tango las mujeres nos adaptamos mas a la conducción del hombre que los hombres a la forma de bailar de las mujeres. Pero dejarse llevar es una posición muy activa en función de que entre hombre y mujer fluya algo más que no esta ni en cómo conduce el hombre ni en cómo se deja llevar la mujer. Pero considerar que el tango en cuanto a su estructura como danza no sea machista, no quiere decir que sobre él no se puedan desplegar todas las fantasías, ideologías y formas de vida de las personas que bailan.

El hecho de que sea una danza donde hombre y mujer bailan abrazados es un campo propicio, un terreno fértil para que se depositen allí fantasías que tenemos todos los seres humanos, y que se vehiculizan en cualquier aspecto de nuestra vida. No será raro encontrar mujeres que se entregan mal, se confunden o se enamoran perdidamente. No será raro cultivar historias pasionales más allá del baile. No será raro encontrar historias de maltratos y desengaños. No será raro encontrar hermosas historias de amor. No será raro encontrar hombres que se enamoran perdidamente y son rechazados. No será raro encontrar hombres que explotan las debilidades humanas para sus propios intereses. No será raro, en suma, encontrar machistas hombres y mujeres.

Pero hemos visto a muchos hombres con fuerte personalidad machista, perder esa característica a la hora de bailar. Considero, contrariamente a una cierta opinión, que un hombre que es machista mientras baila no puede serlo. Para bailar bien no puede tener una actitud de descuido o de desconocimiento del lugar de la mujer. Al bailar está preocupado por disfrutar con ella y su fuerza y su seguridad es para bailar bien, no para sentirse superior o dominarla. Si ejerciera maltrato o desconsideración no podría bailar tango, o lo bailaría mal. Un hombre que zamarrea a la mujer no puede bailar bien y una mujer que se deja zamarrear tampoco. Entonces, no es el tango el responsable, sino lo que las personas hagan con él.

Es posible observar los efectos benéficos de bailar tango en la mayoría de las mujeres (también en los hombres): mejora su postura, logran equilibrio y firmeza con su cuerpo, logran progresivamente aprender a saber decir que no a las propuestas del hombre que no le gustan, y a saber decir que sí y hacer crecer su posibilidad maravillosa de inventar el arte de la danza (12).

En general, las mejores bailarinas milongueras saben dejarse llevar, aceptan la propuesta del hombre que baila bien y recrean con él, y pueden, gracias a su sensibilidad, a su entrega y a su firmeza mostrar su propio estilo. Esto favorece la expresión del hombre que no se ve limitado por su partenaire y esto se multiplica, pues la mujer logra desplegar su creatividad al encontrar que el hombre puede hacerlo.

Creo que una de las razones por la cual los bailarines en la "milonga" se dan las gracias al terminar la tanda es porque cada uno agradece al otro la posibilidad de desplegar su fervor, su habilidad y su sentimiento.

 NOTAS

1 Al ir a buscar la letra del tango donde dice "el tango es macho" encontré contradicciones entre las diferentes versiones que existían. Decidí consultar a Oscar del Priore a través del Consultorio Tanguero que tiene en la publicación "El Tangauta", y en el número 12 contestó: "Lidia Ferrari pregunta sobre un fragmento de la letra del tango Por que canto asi. En la edición del tango, con música de José Razzano y versos de Celedonio Flores, realizada en 1943 por Editorial AURA, el fragmento que interesa a la lectora dice:

Porque es beso manso,

porque es daga fuerte,

tiene adios de muerte,

tiene gusto a amor...

En 1961, cuatro años después de la muerte de Celedonio Flores, se publica la segunda edición de su libro de poemas Chapaleando Barro, donde aparece Por qué canto asi (En la edición original este poema no figura) y allí leemos:

Y yo me hice en tangos

porque es bravo, fuerte,

tiene algo de Vida,

tiene algo de Muerte.

Es de suponer que la modificación fue realizada por el mismo Celedonio Flores. Cuatro años despues Roberto Quiroga realiza la primera versión cantada que yo conozco. Quiroga lo canta así:

Porque el Tango es bravo,

porque el Tango es fuerte,

tiene olor a vida

tiene gusto a muerte.

En 1961 Julio Sosa graba su famosa versión recitada, con el fondo musical de La Cumparsita. Alli aparece lo del tango macho, ya que Sosa dice:

Porque el Tango es macho,

porque el Tango es fuerte,

tiene olor a vida,

tiene gusto a muerte."

 

2 Eduardo Romano. "Las letras del Tango". Edit. Fundación Ross. Rosario. 1995.

3 De ningún modo estamos desconociendo los fenómenos de la prostitución y de trata de blancas, donde las mujeres podrían ser llevadas por la fuerza, mediante el engaño o la presión de necesidades de susbsistencia. En estos casos se hace dificil ver la propia decisión en juego. Nos estamos refiriendo a los presupuestos ideológicos de esas letras donde no se contempla la actitud activa de elección de un destino de una mujer o, cuando esto se reconoce, se le asigna un valor negativo para la mujer.

 4 Ver el análisis sumamente interesante que hace Marta E. Savigliano en "Tango and the Political Economy of Passion". Westview Press, USA, 1995.

5 Danzas folklóricas argentinas.

6 Carlos Vega. "Danzas y Canciones Argentinas. Teorías e investigaciones. Un ensayo sobre el tango". Buenos Aires, Ricordi, 1936.

7 Alicia Dujovne Ortiz dice "two-headed monster ... a beast with four legs, langurous or lively, that lives just for the length of a song and dies, murdered by the final note."

 

8 Marta Savigliano. Id. anterior. Pag. 158.

9 Lo que define cada lugar, hombre o mujer, es la técnica, la tarea y lo que debe desplegar para realizar el baile. No se define por la mayor o menor masculinidad o feminidad de los partenaires. Aunque suele confundirse, creo que esto es un fenómeno imaginario adyacente al baile, lo cual no lo hace menos importante. Pero nadie es más o menos masculino por bailar muy bien el tango, aunque suele emblematizarse con atributos de virilidad a los buenos bailarines. Otra forma de pensar esto y que conduciría a otro análisis, es que la virilidad masculina favorezca al hombre para que pueda bailar bien el tango. Y otra forma, más interesante aún, es la de que la virilidad masculina se pueda ver estimulada, favorecida y alentada en quienes bailan el tango.

10 Carlos Vega. Idem anterior.

11 Jorge Luis Borges. Historia del Tango, en Evaristo Carriego. Obras Completas. Emecé Editores. 1974. Buenos Aires.

 12 Esto es estrictamente en relación al baile. Tal vez sufra consecuencias benéficas o desagradables por el intercambio personal que se produce por el hecho de bailar.

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(*) Artículo publicado en la revista B.A. GOTAN, Volume 1, Number 3, Indian Summer 1996, published by: The Bay Area Argentine Tango Association, California. USA.

(*) Texto presentado en la III Cumbre Mundial del Tango, Montevideo, Uruguay, en Noviembre de 1996, como invitada oficial de la misma, en el panel "La mujer en las letras del tango".

Lidia ferrari
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The Place of Woman in Tango
by Lidia Ferrari
Translated by Jeffrey Tobin

 Is tango macho? I pose this question not to cast doubt on the masculinity of tango, but to open a space for women in the tango world because woman's role in tango has always received less attention than it deserves. The topic can be approached from many points of view. My approach reflects my own particular point of view as a woman, as a psychoanalyst, and as a tango-dancer. A straightforward reading of tango lyrics leaves us with the impressionthat tango is thoroughly dominated by men and that women figure only as passive victims. But keep in mind that most tango lyrics were written several decades ago, by men, and they reflect the machista prejudices and values of their time. Of course, in most of these lyrics women do not farewell. Since the time of the "milonguita" -the girl dazzled by the downtown lights, the "young seamstress who was led astray"- tango lyrics have portrayed women negatively. Women are "led" astray because in general women are assigned a passive role in tango-lyrics: "Men did you wrong", "She was towed along behind the big shot's limo", and "Other women have fallen the same way". Thus, a woman does not choose her fate, but is dragged down the wrong road by a man. The lyrics also reveal that a woman was just the "plaything of the moment" and that now she is left with only "the devestation of her loss". In "Atenti, pebeta" [Watch Out, Girl], Celedenio Flores generously offered advice to women in the tango world: "Drop your hemline to where your ankle begins."

But does anyone know if the milonguita, "la pelandruna abacanada" [the naive girl who falls for a bigshot], or "la flor de fango" [the mudflower], repented or retracted the step she had taken? I am in no way unaware of the phenomena of prostitution and white slavery in which women were carried of by force, trickery, or pressures related to the need to survive. In those cases it would be difficult to consider that a woman's choice played a part in her fate. But I am referring to the ideological bias in tango lyrics that do not recognize that people actively chose a fate, or when the lyrics do recognize this, they assign a negative value in the case of women.

It is frequently asserted that tango is machista, as if such a conclusion were inescapable. Tango-dance, in particular, is described as a machista dance in which a man dominates and a woman is dominated. I believe, however, that this is a simplistic and square argument that fails to account for the differences and complexities within the world of tango. I will turn to tango-dance to shed light on some of these complexities. Tango is a very complicated dance because it tries to have two embracing bodies accomplish figures, pauses, movements, "cortes and quebradas" [pauses and breaks] within a choreography that includes both of them. The dance would be simple if the two were not embracing. Other dances, such as the pericón and the chacarera (both Argentine folk dances) also have distinct choreographies for the man and the woman. But these dances are much easier than tango because the dance partners do not tightly embrace one another as they attempt to perform their seperate steps. Another way to simplify the dance would be to choreographic it in advance. Many stage dances, in particular, are very complex, but they lack tango's spontaneity. Or, the partners could dance exactly the same steps, only mirrored. This is common in European social dances. But tango is tango precisely because it includes two dancers who, despite their tight embrace, spontaneously execute verydifferent steps, which nevertheless go together, to make up a single dance. As Carlos Vega says: "Tango Argentino accomplishes the miracle of inserting the figure of the enlace [link] ... This is the secret of its success; that is the primary innovation it offers to the world."

As Alicia Dujovne Ortiz observes, tango is a "two-headed monster ... a beast with four legs, langurous or lively, that lives just for the length of a song and dies, murdered by the final note." In tango, two minds, not one, achieve fluid movement, so that each leg and each hand fits into what the other legs and hands are doing in order for the two to function as a single body. One body and two people. Moreover, two beings as different as a man and a woman, who often have never before met, embrace one another and dance to the rhythm of the music, creating and creating a beautiful dance. There is something marvelous in this occurence.

To be able to dance tango the dancers must complement one another, they must cooperate with one another. If they compete, if they fail to collaborate, it is impossible for them to dance, or at least to dance well. But how is this collaboration achieved in the absence of prearranged choreographies? The answer is that there must be some basic agreement about how the two are to function together. One of the formulas for doing this is for one of the dancers to lead and the other to follow. I believe there is no other way for it to work. Thus, tango begins with an agreement between the dancers that the man will lead. I ask, why is this seen as subordination, submission, or passivity on the side of the woman? It is the man who leads, but this leading is not synonymous with domination or hierarchy.

The two dancers coordinate and cooperate with each other without losing their difference. Each dancer achieves something different. And therein lies each one's position in the dance. What defines each position is its technique and the task it perfoms, which are both necessary for the dance to happen. The positions are not defined for the greater or lesser masculinity or femininity of the partners. Eventhough these are usually confused, a dancer's masculinity or femininity is more an imaginary phenomena that is attached to the dance. For a woman to let herself be led by a man is not to be dominated, to submit, or to subordinate herself to him. Rather, for a man and a woman to dance a tango, each of them must submit to the rules of the game that make the dance a tango and not, for example, a rumba. Thus, there are three elements: the woman, the man, and the tango structure. In this sense, man and woman, with two distinct roles, techniques, and positions find themselves working together to produce something outside of the two: A tango.

In the histories pertaining to tango's origins, there are always accounts of two men dancing tango together. To this day, men dance with each other in tango practice sessions and private classes. At least in Argentina, this is how men transmit their knowledge to one another. One man teaches another man how to dance and how to lead by occupying the woman's place in the dance. This example demonstrates that the man's role in tango-dance is strictly dependent on the woman's role, and viceversa: Two men can not dance tango together unless one of them plays the part of a woman. This is contrary to a machista position because the machista man could never admit that what he does is a function of what a woman does, and viceversa.

This example alse shows that tango is a game, like chess, in which each piece moves according to standardized rules. A rook, for example, moves at right angles, while a bishop moves diagonally. But both pieces, and all the others, are necessary for the game to be played. Similarly, to dance tango, and to enjoy doing so, each dancer has to try to follow the rules pertaining to his or her position in the dance. Thus, I am privileging the structure of the dance in this analysis, and not the passions and emotions that circulate in that structure. I believe that the passions and emotions are a consequence -an effect- of the dance, and as such they are not at the dance's hub.

As Carlos Vega says in reference to the origins of tango: "There is no luxury in the embrace; it was the critics of the tango embrace who introduced luxury to the tango. The dancers had many other things to worry about. One danced for the pure enjoyment of dancing ...". Even today, those who want to learn how to dance tango must invest a lot of time and effort before they can find anything in the tango embrace except that which makes it possible to dance tango. If your primary interest is seduction, passion, body contact, or sensuality, you will not go to all the trouble of learning how to dance tango well.

It is clear that one of the keys to woman's position for dancing tango is to "let herself be led", but this does not mean -despite what is commonly believed- that women occupy a position of submission or passivity. To let herself be led by a man is not "to subordinate herself" to him, but to accept that his lead is necessary to be able to dance tango. As I said early, both dancers have to submit themselves to certain rules in order to dance a tango and not a rumba. A man alone can not dance tango and neither can a woman. They need each other, and both need to submit to the rules of the game. One such rule is: The man leads.

I believe one can relate the way men characterize women in tango lyrics with the way women are often characterized in tango-dance. The same prejudices and ideology are displayed in both. This is why it is necessary in the teaching of tango, to show women when they are learning, that the fact that they must learn to let themselves be led does not mean that they should let themselves be led just anywhere. It is the most important one of the many rules that a woman must learn in order to be able to dance tango, and it is the hardest lesson of all in the learning process. It is the most important rule because many women find it so difficult to accept the statement "let yourself be led". The next lesson for a woman, which is even more difficult, is learning when to stop letting herself be led. In my experience teach women to dance tango, I have often seen that at first, what is hardest for a woman is to be able to let herself be led or to be able to follow the man's lead. Later, once the woman can let herself be led, what is hardest is follow the man's lead in a way that is not robotic.

For example, the man's hand and body mark an ocho [figure 8] and a giro [pivot]. The woman responds so automatedly that she barely takes the time necessary to execute the step, and she "falls" onto the man, loosing her own balance. It turns out to be hard for her to understand (with her head and her body) that even if she must follow the man's lead, the step is she makes is hers, not his. She must take the time and space necessary to perform the step properly.

This is where the importance of having good balance and strong, secure steps comes in. These are the qualities that allow a woman to be an active participant in tango dance, and not a passive object. Neither the man nor the woman can dance well unless both of them are secure with their bodies, their balance, and their postures. They both must be able to sustain a constant tension in the embrace without losing their feeling for the dance. "Flanes" -that is to say, "wimps", people who are fragile and insecure- have just as much difficulty dancing tango as do those who are excessively rigid. A woman who lets herself be led any way at all, like a leaf in the wind, can not dance tango. For both partners to dance and enjoy dancing a tango, the

woman must be able to offer a light tension in response to the man's mark.

I say that the structure of the tango dance is not machista, but this does not mean that tango is not subject to all the fantasies, ideologies, and ways of life of the people who dance it. The fact that tango is danced by a man and a woman who embrace each other makes tango a fertile ground for dancers to deposit in tango the fantasies that we all human beings have, and which figure in all aspects of our lives. But tango is not responsible for what people do with it. Thus, it would not be strange to find women in the tango world who submit badly, are confused, or who love futilely. It would not be strange to find passionate stories surrounding the dance. It would not be strange to find stories of abuse and dishonesty. It would not be strange to find beautiful love stories. It would not be strange to find men who love futilely and are rejected. It would not be strange to find men who exploit human weaknesses for their own interests. And it would not be strange to find machista men and women. But I have seen many men with strongly machista personalities who stop being machista as soon as they step onto the dance floor. Contrary to popular opinion, I believe that a man who is machista can not be so while he is dancing. In order to dance well, he can not have an attitude of uncaring or of insensitivity towards his partner. While dancing, his concern is to enjoy something with her. A man's strength and security help him to dance well, not to dominate or feel superior to her. Just like a woman who lets herself be pushed around, a man who pushes around a woman can not dance well.

Moreover, it is possible to observe that tango has beneficial effects for most of the women (and men) who dance it: better posture, surer balance, firmness in their bodies, and assertiveness. With experience, women learn to say "no" to men with whom they do not like dancing, and to say "yes" to men with whom they do like dancing. (I do not claim, however, that knowing with whom to dance translates into knowing with whom to enter into romantic relationships.)

In general, a good female milonga dancer knows how to let herself be led. She accepts the invitation of a man who dances well and she enjoys dancing with him. Thanks to his sensitivity, his presence, and his confidence, she can display her own style. If a woman lets a man express himself, and the man lets the woman express herself, then they will both find in tango an opportunity to be creative. Thus, I believe that one of the reasons for which dancers in the milonga thank one another at the end of a set of dances is in order to acknowledge that they each made it possible for the other to let loose his or her own fervor, ability, and feeling.

Lidia ferrari

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Ist Tango ein Macho-Tanz?
von Lidia Ferrari
(translated by Christian Jähne)

Ist Tango ein Macho-Tanz? Ich stelle diese Frage nicht, weil ich dem Tango die Männlichkeit / das Maskuline absprechen will, sondern weil ich versuchen möchte, den Frauen in der Tango-Welt ein wenig Luft zu verschaffen. Leider ist es nämlich so, daß der Rolle der Frau im Tango noch nie die Aufmerksamkeit zuteil wurde die sie eigentlich verdient hat - auch wenn das Thema schon von verschiedenen Gesichtspunkten aus behandelt wurde. Meine eigene Ansicht resultiert aus drei verschiedenen Blickwinkeln: dem der Frau, dem der Psychoanalytikerin und dem der Tangotänzerin.

Wenn man die gängigen Tangotexte ernst nimmt, bekommt man den Eindruck, daß der Tango den Männern gehört - uns Frauen bleibt höchstens die Opferrolle. Dabei dürfen wir natürlich nicht vergessen, daß fast alle diese Texte von Männern stammen und einige Jahrzehnte alt sind - sie reflektieren die Macho-Werte und -Vorurteile ihrer Zeit. Klar, daß Frauen in diesen Texten nicht gut wegkommen. Die milonguita war ein dummes Ding, betört von den Lichtern der Großstadt - und seither machen Tangotexte die Frauen schlecht. Fast immer werden sie als passiv dargestellt - und deshalb werden sie ausgenützt. "Die Männer haben dir weh getan", so heißt es etwa, oder: "Sie war nur eine Chromleiste am Nobelschlitten dieses Angebers"; und, natürlich: "auch andere Frauen sind schwach geworden wie sie". In Tangotexten hat eine Frau ihr Schicksal nicht in der Hand - ein Mann bringt sie auf Abwege. Fast immer ist sie Spielzeug für einen Moment, und was ihr bleibt, ist ein Verlust, der sie auslöscht. Bezeichnend der wohlmeinende Ratschlag, den der Tangotexter Celedenio Flores den Frauen in seinem Tango "Atenti, pebeta!" (Paß auf, Mädchen!) gibt: "Dein Rock sollte mindestens bis zum Knöchel gehen!"

Doch woher wollen wir eigentlich wissen, ob die milonguita ihren Schritt bedauert hat, oder ob sie ihn hätte zurücknehmen wollen - selbst wenn sie als "la pelandruna abacanada" galt (das Dummchen, das auf den Playboy stand) oder als "la flor de fango", (die Sumpfblüte). Natürlich weiß ich genau, daß Prostitution und Mädchenhandel Pate standen, als der Tango geboren wurde. Aber ob sie mit Gewalt gezwungen wurden oder nur ausgetrickst: für die Frauen ging es ums Überleben. Und man kann wohl kaum davon ausgehen, daß sie eine freie Wahl hatten. Aber so willenlos, wie die Tangotexte es uns weismachen wollen, waren die Frauen dennoch nicht - sonst müßten die Texte diese weibliche Wahl nicht so negativ bewerten.

Die Behauptung, der Tango sei ein Macho-Tanz, ein Produkt des männlichen Chauvinismus, hört man so häufig, daß sie fast unausweichlich wirkt. Insbesondere der Tangotanz wird so beschrieben: der Mann bestimmt und die Frau wird bestimmt. Ich halte diese Einschätzung für äußerst oberflächlich; sie wird den Geschlechterrollen im Tango in keiner Weise gerecht. Deshalb will ich mich jetzt dem Tango als Tanz widmen, um etwas Licht in die Sache zu bringen.

Tango ist ein komplizierter Tanz: ein Mann und eine Frau sollen sich nicht nur umarmen, sondern in ihrer Umarmung Figuren samt cortes und quebradas (Pausen und Brüchen) tanzen. Das wäre nicht besonders schwierig, wenn da nicht die Umarmung wäre. Auch andere Tänze haben ausgefeilte Choreographien für Mann und Frau - z. B. die argentinischen Volkstänze pericón und chacareca. Im Gegensatz zum Tango kennen diese Tänze keine enge Umarmung, sondern die Partner führen ihre Figuren getrennt aus - das ist natürlich viel einfacher.

Hinzu kommt die Improvisation: natürlich wäre der Tango viel einfacher, wäre der Ablauf choreographiert. Komplexe Tänze gibt es genug, z. B. auf der Bühne; aber keiner davon kennt die Spontaneität des Tangos. Das gilt auch für die europäischen Gesellschaftstänze, wo die Partner in der Regel dieselben Schritte tanzen, nur spiegelverkehrt. Der Tango zeichnet sich gerade dadurch aus, daß die Partner drei Dinge gleichzeitig tun: sie tanzen verschiedene Schritte, die dennoch ein gemeinsames Ganzes bilden; sie tun das spontan und nicht durch ein Schema festgelegt; und sie tun das alles in enger Umarmung. Carlos Vega, der bekannte argentinische Musikforscher, formulierte das so: "Dem Tango Argentino gelingt das Wunder, das Element der Verschmelzung (enlace) in den Tanz einzuführen. Das ist das Geheimnis seines Erfolgs, und es ist die wesentliche Neuerung, die der Tango der Welt geschenkt hat."

In den Worten von Alicia Dujovne Ortiz ist der Tango "ein Monster mit zwei Köpfen und vier Beinen, die träge oder flink sein können; es lebt gerade so lange wie ein Lied, weil es von der letzten Note umgebracht wird." Doch es sind zwei Willen, nicht einer, die diese fließende Bewegung erreichen, die dafür sorgen, daß die sich bewegenden Beine ineinander passen und eine geschmeidige Einheit entsteht: zwei Menschen, ein Körper. Zwei Menschen, die sich oft noch nie zuvor begegnet sind, umarmen sich und lassen im Einklang mit der Musik einen wunderschönen Tanz entstehen - so etwas grenzt oft an Magie.

Um Tango tanzen zu können, müssen die Partner sich ergänzen, sie müssen zusammenarbeiten. Wenn sie das nicht tun oder gar miteinander wetteifern, dann können sie nicht tanzen - jedenfalls nicht gut. Wie aber kann diese Kooperation funktionieren, ohne daß eine Choreographie von vornherein etwas festlegt? Offensichtlich gibt es eine Art grundsätzlicher Übereinkunft der beiden, die das regelt. So einigen sie sich zum Beispiel darauf, daß der eine führen und der andere folgen wird - ohne die Regel würde, glaube ich, gar nichts klappen. So beginnt der Tango also (meistens) mit der (stillschweigenden) Vereinbarung der Tänzer, daß der Mann führen wird. Und nun frage ich: wie kann diese Einigung als Passivität, Unterordnung, gar Unterwerfung der Frau interpretiert werden? Es ist eine Übereinkunft, daß der Mann führt, und hat mit Hierarchie oder Dominanz überhaupt nichts zu tun.

Wenn die Tänzer um des gemeinsamen Zieles willen kooperieren, dann heißt das nicht, daß sie deshalb ihre Eigenständigkeit aufgeben. Die Rollen der Tänzer, und die Techniken, mit denen sie ihre Rolle "spielen", ordnen sich dem gemeinsamen Ziel unter. Die Rollen im Tanz haben mit der Männlichkeit oder Weiblichkeit der Partner eigentlich nichts zu tun, und sie sind gleich wichtig. Deshalb hat die Führung des Mannes nichts mit Dominanz und das Folgen der Frau nicht mit Unterwerfung zu tun. Damit Mann und Frau Tango tanzen können, müssen sich beide an die Spielregeln halten, die den Tanz als Tango definieren und nicht, z. B., als Rumba. Es gibt also drei gleichwertige Grundelemente: die Frau, den Mann und die Struktur des Tangos. Die Rollen von Mann und Frau, ihre verschiedenen Techniken und Haltungen, dienen dem größeren Ganzen - dem Tango.

In Berichten aus der Frühzeit des Tango werden immer wieder Männer erwähnt, die zusammen Tango tanzen. Bis heute tanzen Männer in Tango practicas oder Privatstunden miteinander. Zumindest in Argentinien ist das der traditionelle Weg der Männer, ihr Wissen weiterzugeben: einer bringt dem anderen das Tanzen und das Führen bei, indem er die Rolle der Frau übernimmt. Und dieses Beispiel beweist, daß die Rolle des Mannes im Tango geradezu definiert wird durch die Rolle der Frau - und umgekehrt. Zwei Männer können unmöglich Tango tanzen, ohne daß einer die Rolle der Frau übernimmt. Das ist das Gegenteil einer klassischen Macho-Haltung: ein Macho könnte nämlich nie zugeben, daß das, was er tut, abhängig ist vom Handeln einer Frau. Das Beispiel zeigt auch die Verwandtschaft des Tangos mit einem Spiel wie Schach. Auch dort bewegt sich jede Figur nach eigenen Regeln - der Läufer anders als der Turm - ohne daß deshalb eine wichtiger wäre als die andere. Man kann nicht miteinander Tango tanzen, geschweige denn den Tanz genießen, wenn sich nicht beide an ihre Rolle halten.

Ich gebe zu, daß ich in dieser Analyse die Struktur des Tanzes überbetone; die Emotionen, die Leidenschaften, die diese Struktur erfüllen können, kommen deshalb zu kurz. Aber ich glaube tatsächlich, daß all diese Gefühle und Leidenschaften eine Folge des Tangos sind (und nicht seine Ursache), und deshalb stehen sie für mich nicht im Mittelpunkt der Betrachtung. Der schon erwähnte Carlos Vega berichtet aus der Frühzeit des Tango: "Die Umarmung ist in keiner Weise lüstern; es waren die Kritiker dieser Umarmung, die Lüsternheit hinein interpretierten. Die Tänzer hatten anderes zu tun. Für sie ging es um die reine Freude am Tanz ...". Auch heute noch muß jemand eine ganze Menge Zeit und Mühe investieren, bevor er oder sie mehr in der Tango-Umarmung sehen kann als einfach die Grundlage zur Ausführung des Tanzes. Wem es hauptsächlich um Anmache, Leidenschaft, Körperkontakt oder Sinnlichkeit geht, für den gibt es viele einfachere Wege, ans Ziel zu kommen.

Ein Schlüsselelement der Frauenrolle im Tango ist es, sich führen zu lassen. Das hat nichts mit der Ideologie und den Vorurteilen zu tun, die sich so oft in Tangotexten und bei Tangotänzern finden und die oben erwähnt wurden. Wenn man Tango unterrichtet, ist es deshalb besonders wichtig, den Frauen klar zu machen, daß "Sich-führen-lassen" keinesfalls bedeutet, sich überall hin führen zu lassen. Das ist eine wesentliche Lektion für die Frau im Tango, und vielleicht die schwerste von allen.
Es fällt vielen Frauen schwer, dieses Geführtwerden zu akzeptieren; aber noch schwerer ist es für die meisten, zu lernen, wann man damit aufhören muß, sich einfach nur führen zu lassen. In meinem Unterricht ist mir dieses Problem immer wieder begegnet: erst muß die Frau lernen, sich führen zu lassen, und sobald sie das kann, muß sie lernen, den Schwerpunkt neu zu setzen, damit sie nicht wie ein Roboter tanzt.

Da gibt es zum Beispiel den Fall, daß der Mann mit Führungshand und Körper einen ocho oder einen giro (Drehung) anzeigt. Oft sieht man dann, daß Frauen so automatisch reagieren, daß sie sich nicht die nötige Zeit lassen, die Figur auszuführen, dadurch ihre Balance aufgeben und praktisch auf den Mann fallen. Es ist sehr schwer für eine Frau, mit Kopf und Körper zu begreifen, daß sie sich zwar einerseits führen lassen muß, daß aber andererseits der Schritt, den sie tanzt, ihr Schritt ist, und nicht der des Mannes. Und daß es deshalb ihre Pflicht ist, sich die Zeit und den Raum zu nehmen, die sie braucht, um die Figur sauber auszuführen. An dieser Stelle wird klar, wie wichtig es für die Frau ist, eine gutes Gleichgewicht zu haben und ihre Schritte sicher und bestimmt zu setzen. Das sind genau die Eigenschaften, die es ihr erlauben, einen Tango aktiv mit zu gestalten statt ihn passiv zu erdulden. Weder Mann noch Frau können Tango tanzen ohne ein sicheres Körpergefühl, eine gute Balance und eine stabile Haltung. Und in ihrer Umarmung muß sich jene gespannte Aufmerksamkeit für den Partner, die Musik und den Tanz ausdrücken.

Wer allzu unsicher und zerbrechlich ist hat mit dem Tango genauso Schwierigkeiten wie jemand, der starr und angespannt ist. Ein Frau, die sich willenlos führen läßt, wie ein Blatt im Wind, kann nicht Tango tanzen. Ohne die erwähnte gespannte Aufmerksamkeit funktioniert der Tango nicht und macht keinen Spaß. Wenn ich behaupte, daß die Grundstruktur des Tangos keinesfalls machohaft ist, dann schließe ich damit nicht aus, daß der Tango natürlich immer Gegenstand von Phantasien, Ideologien und Werturteilen derer ist, die ihn tanzen. Allein die Tatsache, daß ein Mann und eine Frau sich dabei umarmen, macht den Tango zum fruchtbaren Boden diesbezüglicher Phantasien. Doch der Tango ist für diese Phantasien nicht verantwortlich. Natürlich gibt es auch in der Tangoszene Frauen, die unglücklich verliebt, geistig verwirrt oder besonders herrisch sind. Und auch beim Tango gibt es Männer, die sich zurückgesetzt fühlen, oder solche, die die Schwächen anderer ausnutzen. Der Tango kein Machos aus beiden Geschlechtern, und er ist immer umrahmt von Geschichten über Untreue und Mißbrauch, Liebe und Leidenschaft.

Ich kenne Männer mit ausgeprägtem Macho-Charakter, die diese Eigenschaften sofort ablegen, wenn sie eine Tanzfläche betreten. Im Gegensatz zur öffentlichen Meinung bin ich sogar sicher, daß ein Macho beim Tango zwangsläufig auf sein Gehabe verzichten muß. Er kann nicht gut Tanzen, ohne sehr sensibel für seine Partnerin zu sein. Im Tanz geht es darum, etwas mit dem Partner zu genießen. Kraft und Sicherheit eines Mannes können ihm dabei helfen, gut zu tanzen, aber sie taugen nicht dazu, zu dominieren oder Überlegenheit zu zeigen. Ein Mann, der die Frau herumschiebt wie einen Gegenstand, tanzt genauso schlecht wie eine Frau, die sich so herumschieben läßt. Mit etwas Erfahrung lernt eine Frau beim Tango, nein zu sagen zu Männern, mit denen sie nicht tanzen will, und ja zu anderen, mit denen sie gerne tanzt. (Ich möchte betonen, daß ich nicht behaupte, daß sich das sichere Wissen, mit wem man tanzen mag und mit wem nicht, auf das Einleiten romantischer Beziehungen ausdehnen läßt.)

Zusammenfassend kann man sagen: eine gute milonguera weiß sich führen zu lassen. Sie nimmt die Einladung eines guten Tänzers an und genießt den Tanz mit ihm. Er ist sensibel, sicher und präsent, und deshalb kann sie ihren eigenen Stil zum Ausdruck bringen. Wenn jeder dem Partner Freiraum läßt, dann werden beide im Tango eine Gelegenheit zur Kreativität entdecken.

Wenn man sich nach einer Reihe von Tänzen bei seinem Partner bedankt, dann gilt dieser Dank, so meine ich, jemandem, der einem ermöglicht hat, Lebendigkeit, Geschicklichkeit und Gefühl zu zeigen.

Lidia ferrari
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Is Tango Macho? (version dutch - vertaling nederlandse)
door Lidia Ferrari
vertaling Rob Hofstra

Is tango macho? Ik wil met deze vraag niet de mannelijkheid van de tango in twijfel trekken, maar eens een keer aandacht schenken aan de rol van de vrouw in de tango, aangezien deze kant van de tango altijd veel te weinig belicht is geweest. Dit onderwerp kan op vele manieren benaderd worden en in dit artikel geef ik mijn persoonlijke visie als vrouw, als psychoanaliste en als tango danseres.

Een letterlijke interpretatie van tango teksten geeft de indruk, dat de tango geheel en al door mannen gedomineerd wordt en dat vrouwen hooguit de rol van passief slachtoffer vervullen. Daarbij moet men wel bedenken, dat de meeste teksten tientallen jaren geleden werden geschreven door mannen en dus ook de macho waarden en vooroordelen van hun tijd weerspiegelen. In deze teksten vergaat het de vrouwen dan ook slecht. En zeker nadat de "milonguita", het meisje dat verblind is door de lichten van de grote stad, haar intrede deed, hebben vrouwen een slechte naam in tango teksten. Zij vervullen slechts een passieve rol, en laten zich daardoor makkelijk misleiden, zoals blijkt uit: "Mannen hebben je onrecht aangedaan", "Zij liet zich meeslepen door de slee van die patser" en "Andere vrouwen zijn op dezelfde manier ten onder gegaan". In tango teksten heeft een vrouw haar lot niet in eigen hand, zij wordt door een man op het verkeerde pad gebracht. Vaak wordt ze ook afgeschilderd als slechts het speeltje van het moment, die in totale ontreddering wordt achtergelaten. In "Atenti, Pebeta", (Opgepast, meisje) geeft Celedenio Flores een welgemeend advies aan alle vrouwen in de tango wereld: "Zorg dat de zoom op je enkels valt."

Maar is er iemand die weet of de milonguita, "la pelandruna abacanada" (het naiëve meisje dat voor een playboy valt) of "la flor de fango" (de moerasbloem), berouw had, of zich distantieerde van de misstap die ze begaan had? Uiteraard ben ik me bewust van zaken als prostitutie en vrouwenhandel, waarin vrouwen terechtkwamen, zij het door bedrog, geweld of gewoon de noodzaak om te overleven. In zulke omstandigheden is het moeilijk voor te stellen, dat vrije keuze een grote rol heeft gespeeld in hun lot. Waar het mij om gaat, is het ideologische vooroordeel in tango-teksten, die de vrije keuze niet erkend, of er zelfs een negatieve waarde aan toekent, als het om vrouwen gaat.

Er wordt zo vaak beweerd, dat tango macho is, een produkt van het mannelijk chauvinisme, dat er geen andere conclusie mogelijk lijkt. Met name de tango-dans wordt omschreven als een dans waarin de man domineert en de vrouw gedomineerd wordt. Ik geloof, echter, dat dit een wat al te simplistische en achterhaalde bewering is, die geen recht doet aan de fundamentele geslachts verschillen en complexiteit die in de tango-wereld gelden. Ik wil proberen om wat nieuw licht over dit onderwerp te laten schijnen.

Tango is een zeer gecompliceerde dans, waarin een man en vrouw elkaar omhelzen en tegelijkertijd een choreografie dansen, bestaande uit figuren, cortes en quebradas (pauzes en breuken). De dans zou een stuk eenvoudiger zijn als de dansers elkaar niet zouden omhelzen. De beide Argentijnse volksdansen pericón en chacarera hebben ook verschillende figuren voor mannen en vrouwen, maar omdat de partners elkaar niet omhelzen zijn deze dansen veel makkelijker. Tango zou ook een stuk eenvoudiger zijn, wanneer de choreografie van te voren vaststond, zoals in veel podiumdansen, die daardoor net zo complex worden als de tango, maar wel de unieke spontaniteit hiervan missen. Evenzo zouden de partners precies de zelfde passen, maar dan gespiegeld, kunnen dansen, zoals in veel Europese gezelschapsdansen het geval is.

Wat de tango nu juist tot tango maakt, is dat twee dansers, ondanks hun omhelzing, spontaan verschillende passen uitvoeren, die desalniettemin versmelten tot een enkele dans. Of zoals Carlos Vega de bekende Argentijnse musicoloog het zegt: "De Argentijnse Tango heeft het wonder volbracht, het element van de "enlace" (verbinding) in de dans in te voeren... Dit is het geheim van zijn succes, de belangrijke innovatie, die het de wereld geschonken heeft."

Alicia Dujovne Ortiz vatte het ooit zo samen: "Tango is een tweekoppig monster... een beest met vier benen, zwoel of uitgelaten, dat net zolang leeft als de duur van een lied, om te sneuvelen op de laatste noot." In de tango zijn het twee zielen, niet één, die een vloeiende beweging tot stand brengen, zodat elke hand, elk been zich voegt naar wat de andere handen en benen doen om de beide partners als een afzonderlijke eenheid te laten functioneren: één lichaam, twee mensen. Sterker nog, deze twee mensen, die elkaar misschien nog nooit eerder ontmoet hebben, omhelzen elkaar en laten op het ritme van de muziek een wonderschone dans ontstaan. Zo'n gebeurtenis heeft iets wonderbaarlijks.

Om tango te kunnen dansen, moeten de partners elkaar aanvullen, ze moeten samenwerken. Wanneer ze dat niet doen of zelfs gaan wedijveren, kunnen ze niet dansen, laat staan goed dansen. Hoe nu moet deze samenwerking tot stand komen, zonder een kant en klare choreografie? Kennelijk moet er een basis afspraak zijn, die hierin voorziet. Eén manier is, dat één van beide partners leidt en de andere volgt. Volgens mij is er geen andere mogelijkheid om dit voor elkaar te krijgen. Zodoende begint de tango dus met de overeenkomst, dat de man zal leiden. Mijn vraag is nu: Waarom wordt dit gezien als subordinatie, onderwerping of passiviteit van de vrouw? De man leidt weliswaar, maar dit staat nog niet gelijk met dominantie of hiërarchie.

De beide dansers werken met elkaar samen voor een hoger doel, zonder hun zelfstandigheid prijs te geven. Alleen hierin ligt hun relatie tot de dans. Elk standpunt wordt bepaald door zowel de techniek als de uit te voeren taak. Beiden zijn nodig om de dans te doen ontstaan. De standpunten bepalen op geen enkele manier een grotere of kleinere mannelijkheid of vrouwelijkheid van de partners. De mannelijkheid of vrouwelijkheid van een danser is eerder een stigma, die voor veel verwarring zorgt. Een vrouw die zich laat leiden door een man is daarom nog niet gedomineerd, onderworpen of gesubordineerd. Integendeel, wanneer een man en een vrouw samen een tango willen dansen, moeten ze zich beiden aan de spelregels houden, die van de dans een tango maken en niet bijv. een rumba. Er zijn dus drie elementen van belang: de vrouw, de man en de tango structuur. En zo gezien blijken man en vrouw, met hun verschillende rollen, technieken en standpunten samen te werken om iets buiten zich zelf teweeg te brengen: een tango.

In de overleveringen aangaande de oorsprong van de tango, is altijd sprake van mannen die samen de tango dansen. Tot op de dag van vandaag dansen mannen de tango met elkaar tijdens practica en privé lessen. Dit is de manier waarop mannen, in ieder geval in Argentinië, hun kennis aan elkaar doorgeven. De ene man leert de andere hoe te dansen en hoe te leiden, door de plaats van de vrouw in te nemen. Dit voorbeeld toont aan, dat de rol van de man in de tango afhankelijk is van die van de vrouw en vice versa. Twee mannen kunnen niet met elkaar de tango dansen, tenzij één van hun de rol van de vrouw vervult. Dit is tegenstrijdig met de houding van een macho, omdat een macho nooit zou kunnen toegeven, dat zijn acties afhankelijk zijn van de handelingen van een vrouw. Uit dit voorbeeld blijkt ook, dat tango een spel is, zoals schaken, waarin elk stuk beweegt volgens gestandaardiseerde regels. Terwijl een toren horizontaal of verticaal beweegt en een loper diagonaal, zijn toch beiden nodig, om het spel te kunnen spelen. Idem dito, om tango te kunnen dansen en ervan te kunnen genieten, moet elke danser de regels volgen die bij zijn of haar rol horen.

Toegegeven, in deze analyse verhef ik de structuur van de dans boven de passie en de emotie die hierin opgaan. Ik geloof echter, dat de passie en de emotie een gevolg zijn van de dans en zodoende niet in het middelpunt hiervan staan. Over de oorsprong van de tango bericht Carlos Vega het volgende: "De omhelzing in de tango heeft niets met lust te maken, het waren de critici van de tango-omhelzing, die hier lustgevoelens aan toeschreven. De dansers hadden wel andere dingen aan hun hoofd. Men danste puur voor het plezier van het dansen...". Ook vandaag de dag geldt nog, dat degenen die tango willen leren dansen, zeer veel tijd en inspanning zullen moeten investeren, voordat zij ook maar iets meer in de tango-omhelzing zullen zien, dan de uitgangspositie van de dans. Als echter verleiding, passie, lichaamscontact of sensualiteit je doel zijn, hoef je je al deze moeite niet te getroosten.

Uit het voorgaande volgt, dat een van sleutels tot rol van de vrouw is, dat ze zich laat leiden. Een man alleen kan geen tango dansen en een vrouw alleen al evenmin. Ze hebben elkaar nodig en beiden hebben ze zich te houden aan de regels van het spel, waarvan de belangrijkste is, dat de man leidt. Ik geloof, dat de manier waarop mannen vrouwen typeren in tango-teksten, ook opgaat voor de manier waarop vrouwen vaak getypeerd worden in de tango-dans. Dezelfde vooroordelen en ideologieën worden erin tentoongespreid. Daarom is het bij tango lessen zo belangrijk aan vrouwen duidelijk te maken, dat leren zich te laten leiden niet wil zeggen, zich zomaar overal naar toe te laten leiden. Dit is essentieel voor de vrouw die tango wil leren dansen en waarschijnlijk ook de moeilijkste les überhaupt.

Is het begrip "je laten leiden" voor veel vrouwen al moeilijk te accepteren, voor velen is het nog veel moeilijker, om te leren wanneer te stoppen met je te laten leiden. In mijn praktijk van tango les geven aan vrouwen, is het me dikwijls opgevallen, dat vrouwen het in het begin het moeilijkst vinden om zich te laten leiden of om de aanwijzingen van de man te volgen. Later als de vrouw geleerd heeft zich te laten leiden, verschuift het zwaartepunt naar het volgen van de aanwijzingen van de man, zonder dat ze op een robot lijkt. Bijvoorbeeld in het geval dat de man met zijn hand en lichaam een ocho aangeeft gevolgd door een giro. De vrouw reageert dan zo automatisch, dat ze amper de tijd neemt om de passen uit te voeren, haar balans verliest en tegen de man aanvalt. Het is voor haar moeilijk te begrijpen, zowel met het hoofd als met het lichaam, dat hoewel ze de aanwijzingen van de man moet volgen, de passen van haar zijn en niet van hem. En dat ze zowel de tijd als de ruimte moet nemen die nodig zijn om de passen correct uit te voeren.

Hieruit blijkt het belang van een goede balans en sterke, zekere passen. Ze zijn namelijk de kwaliteiten die nodig zijn om van de vrouw een actieve deelneemster te maken in de tango dans en niet een passief object. Noch de man, noch de vrouw kunnen goed dansen, tenzij zij over een sterk lichaamsgevoel, een goede balans en een stabiele houding beschikken. Beide moeten in staat zijn een constante spanning in hun omhelzing te houden, zonder hun gevoel voor de dans te verliezen. "Flanes" (slapjanussen) en mensen die fragiel en onzeker zijn hebben net zoveel moeite om tango te dansen als mensen die star en verkrampt zijn. Een vrouw die zich alle kanten op laat leiden, als een blad in de wind, kan geen tango dansen. Willen beide partners genoegen beleven aan hun dans, dan moet de vrouw een zekere spanning bieden aan het leiden van de man.

Alhoewel ik hier bepleit dat de structuur van de tango niet macho is, wil dat nog niet zeggen, dat de tango niet onderworpen is aan alle fantasieën, ideologieën en levenswijzen van de mensen die hem dansen. Het feit, dat de tango gedanst wordt door twee mensen, die elkaar omhelzen, maakt de tango tot een vruchtbare bodem voor allerlei fantasieën die mensen nu eenmaal hebben en die in alle aspecten van ons leven een rol spelen. Echter de tango is niet verantwoordelijk voor wat mensen met die fantasieën doen. Het is dus niet verwonderlijk om ook in de tango wereld vrouwen aan te treffen, die ongelukkig verliefd, verward of bijzonder overheersend zijn. Noch is het verrassend om hartstochtelijke verhalen over het dansen te horen, of verslagen over misbruik en oneerlijkheid, of schitterende liefdesverhalen. Evenzo treffen we mannen aan, die een blauwtje hebben gelopen, alsmede mensen die de zwakheden van anderen uitbuiten. De tango kent macho's van beiderlei kunne.

Ik heb veel mannen gezien met een uitgesproken macho persoonlijkheid, die deze karaktertrek achter zich laten, zodra ze de dansvloer opstappen. In tegenstelling tot de gangbare mening, geloof ik namelijk niet dat een man tegelijkertijd macho kan zijn en tango dansen. Om goed te kunnen dansen, kan een man niet ongevoelig zijn tegenover een vrouw. Tenslotte gaat het er om, dat men samen van de dans geniet. Kracht en zekerheid kunnen een man helpen om goed te dansen, echter niet om haar te overheersen, of zich superieur te voelen. Een man die zijn partner meesleurt, danst al net zo slecht, als de vrouw die zich laat meesleuren. De tango kan hierin zelfs een heilzaam effect hebben op zowel de man als vrouw, zoals: een betere houding, een stabielere balans, een fermer lichaam en een grotere assertiviteit. Met enige ervaring, leren vrouwen "nee" te zeggen tegen mannen, met wie ze niet willen dansen en "ja" tegen mannen met wie ze wel willen dansen. (Ik wil hier niet mee beweren, dat weten met wie te dansen hetzelfde is als weten met wie een romantische relatie aan te gaan.)

Over het algemeen weet een goede milonguera hoe ze zich moet laten leiden. Ze accepteert de invitatie een van man die goed danst en geniet van het dansen met hem. Dankzij zijn gevoeligheid, zijn présence en zijn vertrouwen, kan zij haar eigen stijl ontplooien. Als man en vrouw elkaar de ruimte geven, zullen zij beiden de gelegenheid hebben om hun creativiteit in de tango tot uitdrukking te brengen.

Een van de redenen, dat twee partners elkaar aan het einde van een serie dansen bedanken, is, volgens mij, dat ze het elkaar mogelijk hebben gemaakt hun passie, gevoel en kunnen uit te leven.

Por Lidia Ferrari

copyright © Lidia Ferrari 1996

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